Mujeres neurodivergentes: crecer siendo el problema

¿Qué pasa cuando durante toda tu vida te han etiquetado como intensa, sensible, histérica, malcriada, rara, obsesiva, complicada, entre muchas otras cosas?

Creces, llega tu diagnóstico y comienzas a comprender todas esas partes de ti. De pronto, muchas cosas empiezan a tener sentido.

Quizás aquello que llamaban “intensidad” era una forma diferente de experimentar y regular tus emociones. Quizás el problema nunca fue que fueras “demasiado sensible”, sino que aquello que sentías podía llegar a ser abrumador y todavía no tenías las herramientas para manejarlo. Quizás algunas de aquellas reacciones que llamaron “histéricas” ocurrieron cuando estabas sobrecargada o desregulada y ni siquiera tú comprendías qué te estaba pasando.
Quizás aquello que otros interpretaron como ser “malcriada” eran necesidades frente a las cuales tus cuidadores habían aprendido a adaptarse. Quizás no eras “rara”: estabas intentando comprender y desenvolverte en un mundo que no necesariamente funcionaba como tú. Y quizás aquello que llamaban “obsesión” era un interés intenso o una hiperfijación.
Tal vez nunca fuiste complicada. Tal vez todavía no comprendías quién eras ni el porqué de muchas de las cosas que te ocurrían.
Pero entonces aparece otra pregunta: ¿por qué tantas mujeres llegan tarde a esa explicación?
En la historia de algunas neurodivergencias, como el autismo y el TDAH, existe un problema que no podemos ignorar: durante décadas, gran parte del conocimiento científico se construyó basado en una representación masculina considerablemente mayor.
En el autismo tenemos un ejemplo impactante. Una revisión de más de 1.400 estudios sobre estructura y funcionamiento cerebral en personas autistas encontró que solamente 4 estudios utilizaron muestras exclusivamente femeninas, frente a 434 con muestras exclusivamente masculinas.
La diferencia es difícil de ignorar.
Y nos obliga a preguntarnos: ¿qué ocurre cuando intentamos comprender una condición estudiando muchísimo más a un grupo que a otro?

Incluso, encontramos interrogantes al observar algunas de las herramientas utilizadas en la evaluación del autismo. En un estudio, 145 adultos autistas con diagnóstico previo, de los cuales 95 eran hombres y 50 mujeres, fueron evaluados utilizando el ADOS como medida confirmatoria para participar en una investigación. Al utilizarlo como criterio de inclusión, las mujeres fueron excluidas de la investigación a una tasa más de 2,5 veces superior a la de los hombres.
Esto no significa que el ADOS sea una herramienta “para hombres” ni que no pueda utilizarse en mujeres. Pero sí nos obliga a cuestionarnos qué puede ocurrir cuando una herramienta estandarizada se encuentra con presentaciones del autismo que históricamente han sido menos estudiadas o reconocidas.

¿Y qué ocurre con el TDAH?
El TDAH es otro ejemplo de cómo una neurodivergencia puede pasar desapercibida cuando no se manifiesta de la forma que esperamos.
Durante mucho tiempo, nuestra imagen del TDAH estuvo fuertemente asociada al niño hiperactivo e impulsivo. El que interrumpe la clase, se levanta constantemente o no logra permanecer sentado.
Sin embargo, en niñas y mujeres pueden aparecer características menos disruptivas o más internalizadas, como la inatención, que pueden resultar mucho más fáciles de ignorar.
Y aquí aparece una pregunta fundamental:

¿Detectamos antes a quien más necesita ayuda o a quien hace que su dificultad sea más visible para los demás?
Una revisión sistemática sobre mujeres adultas con TDAH señala que durante la infancia la proporción de diagnósticos entre niños y niñas ronda el 3:1, mientras que en adultos se acerca al 1:1. Esta diferencia ha sido señalada como posible evidencia de que muchas niñas pueden pasar inadvertidas durante su infancia.
Además, los comportamientos hiperactivos, impulsivos y disruptivos pueden aumentar las probabilidades de que alguien sea derivado a una evaluación, mientras que manifestaciones menos visibles pueden no despertar la misma sospecha.
Así, una niña corre el riesgo de pasar años siendo llamada “distraída”, “floja”, “desordenada” o escuchando que “podría hacerlo mejor si se esforzara”, sin que nadie se detenga a preguntarse qué existe detrás de esas dificultades.
El problema no es solamente recibir un diagnóstico tarde. Son también todos los años anteriores durante los cuales una dificultad real pudo ser interpretada como una falla personal.

¿Y la dislexia?
En las dificultades lectoras encontramos otro fenómeno que merece nuestra atención: quiénes son identificados.
Un metaanálisis que reunió 17 estudios y más de 552.000 participantes encontró que los niños tenían aproximadamente 1,83 veces más probabilidades que las niñas de ser identificados con dificultades lectoras.
Esto no significa que podamos afirmar que niños y niñas presentan exactamente la misma prevalencia de dislexia y que toda la diferencia se deba al infradiagnóstico. La evidencia es más compleja. Sin embargo, sí nos permite cuestionar qué papel pueden tener nuestros mecanismos de identificación y derivación.
Una niña puede presentar dificultades, aprender a compensarlas, dedicar mucho más esfuerzo que sus compañeros o simplemente crecer pensando que es “mala para lenguaje”.
Porque cuando una dificultad no incomoda al entorno, existe el riesgo de que nadie se detenga a investigar por qué esa niña está teniendo que esforzarse tanto.
Tal vez la pregunta no sea únicamente por qué identificamos más niños que niñas, sino a quiénes estamos dejando de mirar cuando decidimos qué aspecto debería tener una persona que necesita ayuda.
Y entonces los invito a hacernos una pregunta:
¿Cuántas mujeres no encajaron en la imagen que teníamos de una persona neurodivergente y, por eso, simplemente asumimos que no lo eran?
Las consecuencias pueden ser diagnósticos tardíos.
Años sin comprender determinadas necesidades.
Años intentando encajar.
Años sin ciertos apoyos.
Para una persona neurodivergente, comprender finalmente su mundo interior y recibir los apoyos que necesitaba puede cambiar profundamente la manera en que entiende su propia vida.
Pero ¿qué pasa cuando esa ayuda llega demasiado tarde?
Las consecuencias de pasar años sin comprender nuestras propias necesidades no se quedan únicamente en sentirnos diferentes o fuera de lugar. La evidencia muestra una realidad mucho más preocupante cuando observamos la salud mental de personas autistas cuyo autismo no fue reconocido durante la infancia.
Un estudio realizado con adultos con TEA encontró cifras alarmantes: un 86% había experimentado ideación suicida alguna vez en su vida, un 31% las había presentado durante el último mes y un 25% había realizado al menos un intento de acabar con su vida. Además, un 44% reportó autolesiones no suicidas. El 57% de la muestra eran mujeres.
¿Qué nos dicen realmente estas cifras?
Nos dicen que estamos frente a un problema cuyas consecuencias pueden ser profundas.
Crecer recibiendo etiquetas y críticas en lugar de comprensión y apoyos puede llevarnos a aprender que existen partes de nosotras que debemos esconder. Comenzamos a observar cómo actúan los demás, controlar nuestras reacciones, ocultar aquello que puede parecer extraño y construir una versión de nosotras mismas que resulte más aceptable para el resto.
Aprendemos a hacer masking o camuflaje, muchas veces incluso antes de saber que existe una palabra para describirlo.
Pero también podemos aprender algo mucho más doloroso: que aparentemente siempre hay algo mal en nosotras.
Si somos demasiado sensibles, tenemos que dejar de serlo.
Si reaccionamos demasiado, tenemos que controlarnos.
Si algo nos sobrecarga, tenemos que aprender a soportarlo.
Si no conseguimos funcionar como los demás esperan, tenemos que esforzarnos más.
Y cuando durante años recibes el mensaje de que tú eres el problema, es difícil que esa mirada no termine convirtiéndose también en la forma en que te miras a ti misma. Aparecen la autocrítica, la culpa y una exigencia constante por funcionar de una manera que quizás nunca fue natural para ti.
Por eso, cuando hablamos de diagnóstico tardío y de mujeres que han pasado años sin recibir los apoyos que necesitaban, no estamos hablando solamente de ponerle tarde un nombre a una condición.
Estamos hablando también de todos los años que esa persona pasó intentando comprender por qué parecía no encajar.
Y entonces debemos preguntarnos:
¿Cuánto puede costarnos aprender a parecer que estamos bien cuando en realidad no lo estamos?
Los datos anteriores nos muestran que, en algunos casos, puede llegar a costarnos la vida.

¿Qué hacemos ahora?
La respuesta comienza por algo que parece sencillo, pero que requiere un esfuerzo consciente: informarnos.
Necesitamos dejar de guiarnos por los estereotipos que durante años nos han enseñado cómo “debería verse” una persona neurodivergente. Y no basta con decir que no creemos en ellos. También tenemos que aprender a reconocerlos cuando aparecen en nuestra propia forma de pensar, cuestionarlos y preguntarnos cuánto de lo que creemos saber sobre neurodivergencia corresponde realmente a la evidencia y cuánto proviene de una imagen que hemos repetido durante años.
Necesitamos buscar espacios para aprender, como charlas, capacitaciones, información confiable y, sobre todo, escuchar las experiencias de las propias personas neurodivergentes.
Porque vivimos en sociedad. Entender a quien funciona, siente, aprende o se comunica de una manera distinta a la nuestra no debería ser responsabilidad únicamente de quien es diferente. También es nuestra responsabilidad aprender a comprendernos y empatizar entre nosotros.
Pero informarnos tampoco significa comenzar a diagnosticar a las personas que nos rodean. Si creemos que nosotros o alguien cercano podría ser neurodivergente, la evaluación debe realizarla un profesional capacitado. Y ahí aparece otra responsabilidad fundamental: necesitamos profesio que también continúen educándose y que conozcan cómo pueden presentarse las neurodivergencias en niñas y mujeres.


Para mí, esto no es solamente algo que aparece en investigaciones.
Lo viví.
Pasé por profesionales que descartaron que pudiera ser autista o tener TDAH basándose en características que, en realidad, respondían a una imagen estereotipada de cómo debía verse una persona con estos diagnósticos.
Y por eso la capacitación importa. No podemos pedirles a las niñas que lleguen solas a una explicación que ni siquiera los adultos que deberían reconocer sus necesidades están preparados para considerar.
Entonces vuelvo a pensar en todas aquellas palabras con las que comenzamos:
Intensa. Sensible. Histérica. Malcriada. Rara. Obsesiva. Complicada.
¿Qué habría cambiado si alguien hubiera intentado comprender a esa niña antes de etiquetarla?
No puedo responder por todas las mujeres neurodivergentes. Pero sí puedo responder por una de ellas: por mí.
Quizás habría comprendido mucho antes por qué determinadas cosas me costaban tanto. Quizás habría tenido herramientas para entender mis emociones y necesidades. Quizás habría podido comprender mejor algunas de mis relaciones y no habría perdido amistades simplemente porque ni yo misma entendía lo que me estaba ocurriendo.
Quizás habría aprendido antes a tratarme con más comprensión y menos dureza. Quizás habría podido pedir ayuda de una manera diferente y atravesar algunos de mis momentos más difíciles con una explicación y unos apoyos que entonces no tenía.
No puedo saber cómo habría sido mi vida si hubiera recibido antes las respuestas que finalmente llegaron.
Pero sí sé algo: una niña no debería tener que crecer creyendo que ella es el problema para que, años después, alguien finalmente le explique que había otra forma de entenderla.
Por eso necesitamos dejar de preguntarnos solamente cómo conseguir que las personas neurodivergentes se adapten mejor a nuestro mundo.
También tenemos que empezar a preguntarnos qué podemos cambiar nosotros para construir un mundo en el que ellas no tengan que pasar años escondiéndose antes de poder ser comprendidas.

Alessia Montuschi Cerda

Área Sociedad Inclusiva.

CATALINA MORALES

Estudiante de cuarto año de Diseño Integral (PUC). Se inclina por áreas sustentables, innovadoras y con enfoque de género. Apasionada del diseño lento con el propósito de crear de manera consciente y reflexiva, invitando a las personas a conectarse a través del diseño.

Magdalena Osses

Participa en Tremendas desde 2022, en el área de educación. Hoy con 15 años es vocera de incidencia en niñez y adolescencia, también coordinadora SUB17. Su objetivo es visualizar a las niñeces y fomentar espacios de incidencia para niñas, jóvenes y adultas.

Javiera Rodríguez

Licenciada en Psicología de la Universidad de Los Andes. Activista por una educación integral. Vocera de Incidencia Educacional en Tremendas. Facilitadora de Ciudadanas x Tremendas, en la Municipalidad de Quilicura.

Javiera Huerta

Estudiante de Bachillerato en Obstetricia en la Universidad de Los Andes. Activista una sociedad inclusiva. Vocera Incidencia en Tremendas. Participación activa en colectivos y comisiones del Liceo Experimental Manuel de Salas. Integrante del Colectivo Feminista Labarca Poblete.

Javiera Díaz

Egresada de Ciencia Política UC con minor en Políticas Públicas. Voluntaria de Tremendas por la equidad de género y la participación política femenina desde 2021. Desde entonces, ha ejercido como Coordinadora de diferentes proyectos, como Un Peso Menos y Ciudadanas, además de ser la Coordinadora General de la Segunda edición de la Academia Advocacy, la cual contó con más de 40 graduadas de Chile, Perú, Ecuador y Colombia.

Isis Riquelme

Estudiante de Geografía en la Universidad San Alberto Hurtado. Innovadora social y activista socioambiental. Vocera de Incidencia Medioambiental en Tremendas. Embajadora del Acuerdo de Escazú Chile. Articuladora global de It’s Now. Fundadora de Plan B. Colaboradora de la primera política de género del Ministerio de Ciencias. Co-fundadora del Software social Chucaw. Reconocida por la Embajada del Reino Unido por su trayectoria.

Ignacia Bustamante

Estudiante de Ingeniería en Biotecnología en la Universidad de la Frontera (UFRO). Activista por la equidad de género en las ciencias y coordinadora de la segunda versión de la Academia Atómicas. Parte del programa Youth Ambassadors del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Actualmente se encuentra desarrollando un proyecto de inclusión científica a juventudes con Síndrome de Down.

Camila Peña Aliaga

Estudiante de medicina veterinaria en la Universidad de O’Higgins, su enfoque es la investigación y fauna silvestre. Es dirigenta feminista y medio ambientalista, en esta última participa como voluntarie en TREMENDAS. Sus amores son la naturaleza, la lectura, artes, el conocimiento y, por sobre todo, la acción social. Su objetivo en la coordinación es incentivar la participación de niñeces, adolescentes y las jóvenes adultez de la región, generando alianzas y creando una coordinación entre todas y todes. Tiene 25 años, es no binarie y vive en Santa Cruz en la sexta región de Chile.

CATALINA DELGADO

Estudiante de Pedagogía en Educación Básica con Especialización en la Universidad Católica del Norte, ha participado de diversos talleres, conversatorios y voluntariados feministas, así como en la federación estudiantil y la Confech. Tiene 22 años y es de Antofagasta, en 2023 se unió al área de género de Tremendas.

Natalia Ocampo

Terapeuta Ocupacional, actualmente se dedica a la rehabilitación física en Los Ángeles. Tiene interés por la investigación y participa de la sociedad científica de su disciplina. Busca oportunidades para aprender y compartir conocimientos, sobre todo desde la innovación en tecnologías y de prácticas sustentables y ecológicas. Su objetivo en la coordinación es seguir abriendo caminos y oportunidades a las niñas y jóvenes pertenecientes a la zona sur en sus diferentes áreas de interés. Desde 2023 es parte del área de Medioambiente de Tremendas.

Constanza Camilo

Egresada de Derecho en la Universidad Diego Portales y activista por los Derechos Humanos de las niñas, adolescentes y jóvenes mujeres. Ingresó a Tremendas hace 5 años. En 2022 fue elegida como una de las voceras de incidencia y hace 2 años comenzó como coordinadora de advocacy. Fue parte del COSOC del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género 2024-2026. Es co-creadora del proyecto Un Peso Menos y coordina actividades y proyectos relacionados a la incidencia de mujeres.

Belén Escobar

Estudiante de Ingeniería Comercial en la Universidad de Chile. Activista ambiental. Vocera de Incidencia Medioambiental y Coordinadora del Área de Medio Ambiente en Tremendas. Voluntaria en Fundación Crecer.

Valentina Fuentes

Estudiante secundaria de 17 años y es de Talcahuano, Región del Biobío. Fundó un colectivo feminista en su colegio con foco en educación con perspectiva de género y conciencia de clase, su oobjetivo visibilizar la voz de los, las y les estudiantes promoviendo una educación feminista, disidente y consciente. Desde 2023 es parte del área de Arte y Cultura en Tremendas.

Bárbara León

Estudiante secundaria. Activista por el empoderamiento climático (ACE), con enfoque en participación pública y formación ciudadana. Vocera de Incidencia en Tremendas. Integrante del Centro de Estudiantes de su colegio. Coordinadora de Educación en TECHO. Parte del equipo organizador de LCOY 2022. Facilitadora de Ciudadanas x Tremendas, en la Municipalidad de Peñalolén.

Antonia Polanco

Tiene 15 años, es estudiante secundaria y activista por la niñez y la educación. Forma parte de Tremendas desde 2022, con 13 años, cuando ingresó al área de Educación con la motivación de impactar en su colegio y comunidad más cercana. También se desempeña como Vocera de Incidencia de la Fundación, y actualmente representa a Tremendas como Presidenta del Consejo Consultivo de la Defensoría de la Niñez.

Constanza Véliz

Coordinadora del área de Arte y Cultura.

VAIHERE BARRA

Estudiante de segundo medio, activista feminista y entusiasta por las humanidades. Voluntaria de Tremendas desde 2023 en Sociedad Inclusiva y Sub17. Curiosa innata que busca fomentar la visibilización de minorías y generar espacios para lograr una Tremenda sociedad.

JAVIERA HUERTA

Participa en Tremendas desde 2022. Con 17 años ingresó al área de Sociedad Inclusiva, para después incorporarse al área de Educación donde actualmente es coordinadora. También participa como vocera de incidencia en temáticas de educación y derechos sexuales y reproductivos. Actualmente tiene 19 años e ingresó a primer año de Ciencia Política en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

CATALINA ARREY

Estudiante de Ingeniería Civil Telemática y activista STEM por la equidad de género en las ciencias. Coordinadora en ambas versiones de Atómicas, representando el pilar de Tecnología y Robótica. Busca cerrar la brecha en las STEM con un foco en Inteligencia Artificial y Tecnología.

SARA VIDAL

Periodista y Licenciada en Comunicación Social (PUC). Con experiencia práctica en iniciativas de empoderamiento estudiantil y contra el acoso escolar en Chile, Brasil y Bolivia. Con estudios en Comunicación Corporativa (PUC) y en Derechos de niños, niñas y adolescentes (UBA). Asesora comunicacional en estrategias digitales con enfoque en juventudes.

MARINÉS ARREDONDO

Es estudiante de Estudios Internacionales en la Universidad de Santiago de Chile, lleva dos años como voluntaria en el área de Educación de Tremendas. En 2023 asumió como Coordinadora de la Región Metropolitana y luego de realizar una pasantía de verano en Tremendas, es parte de la coordinación de movimiento.

ROCÍO SANCHA

Es Socióloga (PUC) y Magíster en Gestión de Proyectos Orientados a la Cooperación Internacional (BID), además es especialista en Data Mining (UCH). Tiene experiencia en gestión de proyectos de educación con foco de género, derechos de infancia y de desarrollo medioambiental. Además fue una Tremenda scout por 12 años.

Magdalena Osses

Estudiante secundaria. Activista por una educación integral. Vocera de Incidencia para Niñas y Adolescentes en Tremendas.

Valeria Molero

Contribuye a la fundación desde su rol como coordinadora y como voluntaria del área STEM, en donde lucha por incluir y visibilizar a más mujeres y niñas en esta área. Su objetivo como coordinadora por segundo año consecutivo, es apoyar diversos proyectos que logren cambiar las vidas de niñas y adolescentes a lo largo de Chile, para que sepan que cada una de sus voces tiene un impacto. 

MARTINA FIGUEROA

Estudiante de publicidad en la Universidad Central de Chile. Cuenta con 4 años de experiencia en manejo de redes sociales y dirección creativa. Participó de la Academia Atómicas de Tremendas en 2021 donde empezó su entusiasmo por la comunicación científica, en 2022 fue Coordinadora de la misma academia.

Daniela Espinoza

Estudiante de licenciatura en Cs. mención Astronomía de la Universidad de Chile,  Forma parte de Tremendas desde 2021, también es parte de Cazadoras de estrellas, donde realiza talleres de astronomía a mujeres de enseñanza media a lo largo de  Chile, apasionada por las ciencias y su motor es combatir las brechas de género en áreas STEM.

BÁRBARA DÍAZ

Estudiante de cuarto año de Publicidad en la Universidad de Santiago de Chile. Entusiasta de las comunicaciones y de formular estrategias que conecten de forma genuina a las marcas con las personas. Atraída por la comunicación estratégica y gestión de proyectos desde una mirada creativa y asertiva.

Catalina Arrey

Estudiante de Ingeniería Civil Telemática y activista STEM por la equidad de género en las ciencias. Coordinadora en ambas versiones de Atómicas, representando el pilar de Tecnología y Robótica. Busca cerrar la brecha en las STEM con un foco en Inteligencia Artificial y Tecnología.

Antonia Hucke

Estudiante de medicina. Activista científica-educacional. A los 9 años comenzó a trabajar en ciencia, viviendo experiencias transformadoras en las que identificó su bandera de lucha; lograr una educación integral y no sexista. Actualmente busca impactar a les jóvenes, trabajando en base al bienestar.

Victoria Olivares

Estudiante de derecho. Activista feminista interseccional y por los derechos de niñas y jóvenes. Escritora. Coordinadora del área de género de la Fundación Tremendas 

Francisca Cuevas

Estudiante de Ingeniería Comercial en la Universidad Adolfo Ibáñez. Feminista. Activista por el medioambiente y la equidad de género. Coordinadora del Área de Género en Tremendas. También participa en la coordinación general de dos grupos organizados de su universidad, estos son Biohuella y Cofem, además de ser integrante del Departamento de Sostenibilidad de su centro de alumnos (CEENV) y formar parte del Comité de Sostenibilidad del Campus UAI Viña del Mar.

Anita Planella

Estudiante de Educación Física, Coaching y nutrición en Indiana University of Pennsylvania (estados unidos). Jugadora de hockey en la respectiva universidad. Activista de Tremendas desde 2020 y coordinadora del área de Salud y Bienestar. Lucha por la igualdad de género en el mundo deportivo, con el objetivo de llegar a lograr que haya una igualdad de oportunidades y de pago para las deportistas de alto rendimiento. También lucha por el acceso a una buena salud mental, que tenga apoyo de profesionales. Voluntaria y embajadora de Morgans Message en Estados Unidos (organización para apoyar y eliminar el estigma de salud mental en los deportistas de alto rendimiento)

Blanca Molina

Estudiante de medicina. Activista de Tremendas y coordinadora del área de salud y bienestar, por la igualdad de condiciones en la salud y en la educación respecto a ella de las niñas, adolescentes y mujeres. Mi objetivo es luchar para que todas tengamos las herramientas necesarias para tomar nuestras propias decisiones médicas y que por lo tanto logremos que no exista discriminación de género en salud. Vicepresidenta externa del centro de alumnos de medicina UDD. 

JAVIERA MEZA

Coordinadora del área de Género de Tremendas 2024.

Allison Abarzúa

Activista por la equidad de género y medio ambiente. Coordinadora del área Sociedad Inclusiva en la fundación Tremendas. Integrante de la organización Microfeminist y parte de Secundarias Chile y Niñas Que Apañan (NQA).

Sara Toledo Raposo

Es parte de Tremendas desde 2021 donde ingresó al área de Educación. Es activista educacional trabajando por los derechos de NNA, desde los 14 años participa en organizaciones trabajando con NNA, dando clases de reforzamiento y trabajando de la mano con la educación socioemocional integrando siempre una perspectiva de género. Actualmente es estudiante de sociología en la Pontificia Universidad Católica de Chile. 

Micaela Riquelme

Estudiante de Ingeniería en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Activista por la equidad de género en las ciencias. Vocera de Incidencia STEM en Tremendas. Coordinadora del pilar de Tecnología y Robótica de ambas versiones la Academia Atómicas. Embajadora en Inspiring Girls y árbitro en First Lego League. Ganadora de múltiples competencias de robótica.

Violeta Ramirez

Estudiante secundaria. Activista por los derechos de las niñas y adolescentes, por su educación y derechos políticos. Artista y coordinadora del área de arte y cultura en Tremendas.

Alicia ruiz

Estudiante secundaria y activista feminista por la incidencia de las juventudes y los derechos de NNA. Participa como voluntaria en Tremendas desde 2023 y ahora forma parte de la coordinación del área de género 2024, donde busca fomentar y generar espacios de participación juvenil. Se inclina por las humanidades y la música, aspira a una carrera que le permita trabajar hacia la perspectiva e igualdad de género.

Antonia Morán

Estudiante de enseñanza media, activista feminista antiespescista, cofundadora de una revista estilo fanzine llamada Lilith, integrante del colectivo artístico feminista By Sororas. Ingresa al movimiento en 2023, con 16 años al área de Arte y Cultura Su objetivo es que las mujeres tengan un espacio para aprender, realizarse y ser visibilizadas.

Trinidad Espinoza

Coordinadora de la Región Metropolitana en Tremendas, activista del área de Género.

MAtilde cáceres

Estudiante de Enfermería de 19 años. Desde desde 2023 pertenece al área de género de Tremendas y participa en la Región Metropolinana, ya que es de la comuna de Peñaflor. Ha participando activamente en el proyecto de Tremendas Feminismo 101.

Pía González

Estudiante de Ingeniería en recursos naturales de la Universidad de Chile, activista socioambiental y de género. Es voluntaria de  Tremendas desde 2022 ingresando al área de Arte y cultura, para posteriormente entrar al área de Medio Ambiente, donde actualmente es coordinadora. Además se inclina por el arte, el deporte y la justicia social. 

Trinidad Matta

Estudiante secundaria. Activista por la equidad de género en las ciencias. Vocera de Incidencia STEM y Coordinadora de ambas versiones de la Academia Atómicas x Tremendas. Embajadora en BrainLat UAI, integrante y embajadora de la Comisión de Neuro Derechos e Inteligencia Artificial, del Congreso Futuro. Miembro del círculo inspiradas de Inspiring girls y parte de la Asociación Estudiantil de Neurociencias y Neurotecnologías.

Sofía Wilhelm

Se integró en el mundo del activismo ambiental y el feminismo a los 16 años. Es parte de Tremendas desde 2022, cuando entró al área de Medioambiente, la cual coordinó junto a 4 compañeras el mismo año. Participa en el equipo de advocacy desde comienzos del 2023. Su objetivo es incentivar tanto el avance como la creación de proyectos y potenciar las habilidades e intereses de las voluntarias. Sus intereses principales son los océanos, la contaminación por plástico, la crisis climática y el ecofeminismo.

Rocío del Pilar

Estudiante de Ingeniería en Biotecnología Molecular de la Universidad de Chile. Activista por la equidad de género en las ciencias. Vocera de Incidencia STEM y Coordinadora del pilar de Ciencias Biológicas en ambas versiones de la Academia Atómicas x Tremendas. Representante de la organización, como activista juvenil en Generation Equality de UN WOMEN. Embajadora del Congreso Futuro. Destacada por La Tercera como una de las “5 Mujeres STEM que apuestan por cerrar la brecha (de género)”.

Julieta Martínez

Estudiante de Antropología y activista. A sus 19 años, fue nombrada entre las 30 mujeres más poderosas de Chile según Forbes, lanzó su primer libro “No soy Julieta” y junto a Girls Rising dirigió su primer documental “Las Nubes de Paz”.

Ha sido expositora en el Latin Women economic Forum, en la COP 25 de Madrid y en la COP 26 Glasgow. Participó como panelista en Foro Generación Igualdad México y junto a Hillary Clinton fue oradora central del Foro de París. Recientemente fue seleccionada para participar en el programa de liderazgo «Voces que inspiran 2023» de Vital Voices Global Partnership, liderado por Hillary Clinton. 

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ALEXANDRA SOTO

Socióloga y diplomada en el estudio de movimientos sociales y protesta (CLACSO). Apasionada por la investigación y las ciencias sociales, así como motivar a la creación de conocimientos de forma colectiva, sin olvidar los saberes locales. Tiene 23 años y es de Talca, en 2023 se unió al área de Educación de Tremendas.

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